
El Concejo Municipal de San Bernardo aprobó esta mañana un innovador plan que pretende terminar con la proliferación de rucos y otorgar mayor seguridad a los barrios de la ciudad.
El Plan Operativo Permanente de Control y Recuperación del Espacio Público o “Plan Rucos”, tiene como objetivo erradicar y prevenir la instalación y, especialmente, reincidencia de rucos, ya que son sinónimo de deterioro urbano y focos de inseguridad.
El “Plan Rucos” es una iniciativa que empujó el alcalde Christopher White a través de la Dirección de Seguridad Pública y tendrá un costo de más de 200 millones de pesos. “Hoy nos pasa que hacemos un esfuerzo importante en retiro de rucos todas las semanas, pero es muy frustrante ver que a las pocas horas o al día siguiente estas personas están nuevamente en el mismo lugar o se mueven una cuadra. Este no es solo un problema de San Bernardo, es un problema país”, apuntó el edil.
White añadió que “si bien este debate es mucho más complejo que pensar que esto por sí solo lo va a resolver, sin duda que es esperanzador ver que una plaza que lleva meses tomada pueda tener una disposición distinta, que podamos hacer algo. Ese es el espíritu de este plan, ver las herramientas que tenemos, cómo colaboramos y cómo le damos una respuesta a la comunidad”.
Según explicó María Novoa, directora de Seguridad del municipio, “el plan propone un cambio de enfoque sustantivo: avanzar desde intervenciones aisladas hacia un modelo de control territorial sostenido, con continuidad operativa, focalización estratégica y enfoque preventivo”.
El diagnóstico comunal da cuenta de 150 rucos, 13 focos críticos asociados a delitos y cerca de 220 personas en situación de calle. Sin embargo, la problemática principal está asociada a los problemas de inseguridad. De hecho, 10 puntos han sido clasificados por el municipio y las policías como de alta peligrosidad por microtráfico, receptación, porte de armas, consumo de drogas y alcohol o riesgo de incendio.
El año pasado, el municipio ejecutó 68 operativos, que significaron 229 rucos retirados. Sin embargo, hubo también una alta reincidencia “y el análisis técnico permite concluir que los retiros aislados no generan efectos sostenidos. Por ello se propone esta unidad permanente de control territorial y vigilancia para evitar la reconfiguración de estos espacios como núcleos de incivilidad o actividad delictual”, expresó María Novoa, directora de Seguridad del municipio.
Durante la activación de Código Azul, el plan priorizará la protección de la vida en casos de vulnerabilidad climática, sin suspender el control territorial en puntos con actividad delictual. En estos casos, se reforzará la coordinación con Carabineros y, cuando corresponda, con PDI y Ministerio Público.
La propuesta alcaldicia contó con un respaldo mayoritario, ya que sólo dos concejales, Juan Rivera (Republicanos) y Carolina Fuentealba (Republicanos) hicieron reparos y se abstuvieron.











