Publicado el: 5 marzo 2026

El alcalde Christopher White Bahamondes se reunió el pasado miércoles 4 de marzo,  con el Director Regional del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), Arturo Farías Alcaíno, para manifestar formalmente la oposición tajante de la gestión municipal y de las comunidades locales frente al proyecto de construcción de una planta de tratamiento de aguas servidas en el sector de El Cerrillo.

Una acumulación de impactos inaceptable

Durante la instancia, el jefe comunal fue enfático en señalar que San Bernardo ya soporta una carga de externalidades negativas desproporcionada. El proyecto en El Cerrillo se sumaría a un territorio ya saturado por infraestructuras críticas que degradan la calidad de vida de los vecinos. Entre los motivos concretos del rechazo expuestos por el municipio destacan:

  • Proximidad a focos contaminantes: El proyecto se emplazaría a menos de un kilómetro del vertedero Lepanto, que ha presentado una serie de incumplimientos en su fiscalización, agravando la situación ambiental de una zona ya impactada por el manejo de residuos.
  • Colapso vial y transporte de carga: El sector ya enfrenta el alto flujo de camiones por Nos y Padre Hurtado, además de proyectos futuros como la conexión de Acceso Sur con la autopista a San Antonio, que pasaría sobre comunidades rurales y poblaciones cercanas.
  • Malas experiencias previas: Existe una desconfianza fundada en el funcionamiento deficiente de la planta La Estrella, que actualmente genera olores insoportables y vertimientos de excrementos en el entorno.
  • Incapacidad de fiscalización: El alcalde denunció la evidente falta de fiscalización efectiva por parte de los organismos competentes y el comportamiento deficiente de empresas sanitarias y de sus contratistas.
  • Deuda social e histórica: Se criticó la decisión política de décadas pasadas de conformar asentamientos sin condiciones básicas, los cuales hoy son polos de vulnerabilidad.

Vigilancia activa

Pese a que el SEA indicó que el proyecto se encuentra en una etapa inicial de evaluación, el alcalde White fue enfático: “Nuestra comunidad tiene una experiencia acumulada de decepción. No permitiremos que San Bernardo siga siendo el patio trasero de la región”.

El municipio se mantendrá en alerta y vigilante durante todo el proceso administrativo y ciudadano trabajando por su rechazo, asegurando que la postura de los vecinos sea escuchada y respetada en la decisión final que se tomaría a fines de año.