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No importaba la edad, ni el vestuario; el único objetivo era bailar hasta más no poder. La meta se cumplió y San Bernardo nuevamente se engalanó como “capital del folklore”.
Cerca de las nueve de la noche del domingo 25 se entonó el último pie de cueca. Se había cumplido la meta y el marcador indicaba la pieza de baile número mil. Cientos de pañuelos blancos festejaban y flameaban para dar termino a una maratónica jornada de 33 horas, donde el “tiqui tiqui ti” se convirtió en el santo y seña de los danzantes de esta fiesta de la chilenidad.
En el escenario, las autoridades y miembros de la Agrupación de Folklore, se daban por satisfechos por haber cumplido con éxito esta titánica jornada. “Me siento orgullosa de pertenecer a una comuna con identidad y raíces folklóricas”, dijo la alcaldesa Nora Cuevas, quien con un ¡Viva Chile! del alma, agregó que esta fiesta “le devuelve la alegría a nuestro país.”
Del mismo modo, los organizadores no escatimaron en elogios por el éxito del evento, así como agradecieron el apoyo brindado por la alcaldesa Nora Cuevas, para la concreción de la décimo novena versión de las Cuecas Mil. En este sentido, el presidente de la Agrupación de Folklore de San Bernardo, Leandro Bucarey, manifestó su profunda satisfacción y destacó que, “a pesar de la catástrofe sufrida y el momento que vive el país, se presentaron grupos de las zonas más afectadas, los que recibieron una verdadera inyección de energía con esta fiesta del folklore”, puntualizó.
Cumplida la meta con la cueca número mil, y como si las 33 horas de baile ininterrumpido no hubiesen sido suficientes, los miles de asistentes al evento alzaron nuevamente los pañuelos, dando paso a la tradicional “cueca de los picados”, con la que finalmente se dio por culminada la versión 2010, con el grupo Armonía, como encargado de dar el broche de oro a este encuentro del folklore nacional. |