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Este símbolo emblemático de la identidad cultural de San Bernardo registró caída de muros y techos; sin embargo profesionales de la Dirección de Obras apuestan por su recuperación y restauración.
Con la calificación de Inmueble de Conservación Histórica, otorgada por el Consejo de Monumentos Nacionales, la antigua casona sufrió severos daños en la parte sur de sus murallas, tanto exteriores como interiores, además de la caída de cielos, que sin embargo no dañaron los cimientos de uno de los sitios históricos más importantes de la comuna.
Aún cuando los daños son visiblemente notorios, los profesionales de la Dirección de Obras, constataron una óptima fundación de la estructura, que dado su valor histórico, ha motivado que tal dirección municipal trabaje en las acciones preventivas tendientes a evitar mayores daños en el lugar, así como realizar los trámites necesarios ante el Consejo de Monumentos Nacionales para tomar medidas que resguarden este patrimonio.
Comunidad impactada
Además de la belleza de la casa y del parque que la rodea, los daños de este inmueble han calado hondo en los sanbernardinos, quienes sienten un especial cariño por este hito patrimonial que data de fines del siglo XIX.
Ubicada en pleno corazón de la comuna, en calle América con Arturo Prat, la construcción que hoy alberga a la Casa de la Cultura Manuel Magallanes Moure, perteneció a la familia García de la Huerta, propietaria de un extenso fundo en lo que hoy es San Bernardo.
Por más de cien años ha sido mudo testigo del quehacer cultural de la comuna. Y desde su creación ha conservado intacto su estilo neoclásico con reminiscencia francesa adaptada a la zona.
La casa cuenta con 17 salas que conforman la tradicional edificación en forma de U, con macizos muros de adobe que se levantan sobre cimientos de piedra. En el diseño exterior se observa un amplio corredor sostenido por gruesas vigas y pilares de pino oregón, que destacan el acceso de entrada, profusamente decorado con madera recortada, conocido como Gingerbread Style.
La Municipalidad adquirió y restauró esta casa patronal para entregar a la comunidad un espacio de creación, arte y recreación, en el que toda la familia pueda participar de los talleres de arte, sala de música, sal de exposiciones y una gran diversidad de actividades artísticas y culturales
Las dos hectáreas de terreno fueron parte de la Estancia Tango que en 1732 adquirió don José Perochena, quien con su apellido dio nombre al Cerro Chena. En 1769 la compró el historiador José Pérez García, y por vía de herencia se mantuvo en la familia hasta que sus nietos la vendieron al municipio en 1989.
Ahora lo que prosigue, es que el Consejo de Monumentos Nacionales, acoja los requerimientos del municipio, ante la imperiosa necesidad de salvar uno de los puntos más emblemáticos de la historia de San Bernardo. |