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  Capital de Folklore
FESTIVAL NACIONAL DEL FOLKLORE

En sus inicios, la Confederación Nacional de Conjuntos Folklóricos realizó las primeras versiones del Festival en la localidad de Talagante, en el año 1968. En ese entonces, el Festival estaba inserto en las actividades realizadas por la Consejería Nacional de Promoción Popular, organismo creado durante el gobierno del ex Presidente de la República, Eduardo Frei Montalva.

Posteriormente, y con la finalidad de darle un carácter más artístico al certamen, la Agrupación decidió cambiar de lugar y encontró buena disposición en las autoridades de San Bernardo y en la Agrupación Folklórica de la comuna para seguir realizando este encuentro. En 1971, la Confederación Nacional realiza el Primer Festival Nacional de Folklore de San Bernardo iniciando una nueva tradición que se conserva hasta hoy.

En 1975, nace la Primera Feria Nacional de Artesanía Tradicional, con el objetivo de reunir lo más selecto de la artesanía chilena.

Para no ser menos y demostrarle al mundo el sabor de nuestra comida típica, en 1996, se agregó una muestra de artesanía gastronómica, que hoy cumple siete años.

Todos estos elementos se han conjugado a través de 33 años de música, danza y canto que han hecho de San Bernardo la “Capital Nacional del Folklore".

LOS INICIOS

Algunos años antes que comenzara la década de los setenta, rendir un homenaje a los cultores de la música nacional era una idea que esmerilaba, casi con esa pasión de los recién enamorados, la mente del grupo que dirigía la Confederación Nacional de Conjuntos Folklóricos.
 
Hasta que decidieron organizar un Festival
 
Las primeras versiones se realizaron en Talagante. Sin embargo, sus fundadores notaron que la manifestación artística tomaba tintes políticos que no estaban de acuerdo a la idea original.

Es cuando, los organizadores deciden provocar un giro radical, cambiando muchos de los elementos que daban vida al certamen, incluso mudando la sede del Festival a otra ciudad, en el año 1971.

CAPITAL DEL FOLKLORE

 
En 1972 se materializó el deseo de soñadores y amantes de las cuecas y tonadas escritas por Francisco Flores del Campo, Clara Solovera. Violeta Parra y tantos otros compositores chilenos.

Era la gran posibilidad de perpetuar en su ciudad el homenaje a la música, danza y tradiciones típicas de la tierra chilena.
 
Se trataba de un proyecto nuevo, pero de ambiciosas proporciones.

El equipo creativo, junto a decenas de colaboradores anónimos, pero no menos importantes, se pusieron de inmediato en campaña, con el íntimo deseo de producir un Festival que lograra entusiasmar a la población sanbernardina, entre ellos el alcalde de la época, el Sr. Fernando Amengual.
 
Era el nacimiento del Festival Nacional de Folklore de San Bernardo. Todos se repartieron en comisiones y comenzaron a buscar los materiales para escenografía, iluminación y sonido, elementos fundamentales para lograr un espectáculo más que digno.
 
Se designó al antiguo Estadio Maestranza, como lugar físico para montar el Festival, pero había problemas con el escenario.
 
Después de revisar las arcas, con devota acuciosidad, se llegó a la conclusión que los dineros sólo alcanzaban para instalar un ring de boxeo.
 
Fue la última moción lanzada por uno de los creativos y, dada las circunstancias, se aprobó con algo de humor y mucha fe.
 
Sólo quedaba conseguir los recursos técnicos, para lo cual nuevamente se recurrió al ingenio popular y a la buena voluntad de algunos vecinos.
 
De la iluminación se encargó al Cuerpo de Bomberos, que aportó un par de focos halógenos, de un solo color y fijos, al igual que una ampolleta casera. El sonido, en cambio, fue misión de Eduardo Lhose, del Club de Radio Aficionados de la ciudad, quien adaptó equipos de amplificación y micrófonos.
 
En la cuarta versión, ya con una implementación más decorosa y con un repertorio mucho más numeroso que en las anteriores oportunidades, recibió quizás, una de sus visitas más ilustres. Encontrándose de gira en nuestro país, la afamada primera bailarina mundial, Margot Fontaine, que vivía en París, tenía programada una visita protocolar al Festival. Ésta no duraría más de quince minutos. Sin embargo, entusiasmada por el colorido y hermoso espectáculo, ajeno hasta entonces en sus retinas, pidió a sus acompañantes que la dejaran quedarse hasta el final.
 
Al año siguiente, el Festival ya tenía casa nueva. Esta vez era el Estadio Municipal, en el que se construyó un Anfiteatro, con capacidad para 6.800 personas.
 
Ya se trataba de un gran evento, porque San Bernardo se había convertido en la Capital Nacional del Folklore.
 
Desde ese instante nunca más en verano dejaron de relatarse con mucha música y alegría las vivencias de la mujer y el hombre de la pampa o el mar, del sur o del norte. De los trabajadores del campo, que junto a sus instrumentos de labranza, llevados en el lomo de su fiel caballo, conviven en íntima relación con la tierra, los ríos, los animales, sufriendo, trabajando y amando, a la vez, que su corazón se regocija de gusto cuando junto al fogón, en la fría noche de la invernada, se reúnen a entonar junto a una vieja guitarra los sones de su propio canto.

En el festival están representadas las 13 regiones de Chile desde Arica a Magallanes, cada una representa a través de cuadros folklóricos los mitos, leyendas y tradiciones de su tierra. Se han sumado a ellos, países como: Perú, México, Brasil, Colombia, Paraguay, Uruguay, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina. A él asisten muchos visitantes tanto del resto de América como de Europa, por ejemplo Polonia, Rumania, Bélgica, España y muchos otros más.

Así como el campesino, típico representante de la tierra, todos los personajes que representan al "Roto Chileno" se reúnen año a año en el escenario del Festival Nacional del Folklore de San Bernardo.
 
El Churrungito, el Farolero, el Fogonero, el Chinchinero, el Rayuelero, el Volantinero, el Payador, son el enlace perfecto entre cada presentación artística de los diversos conjuntos y grupos folklóricos que se han presentado durante un cuarto de siglo cantando y bailando al folklore chileno.

A través de los años hubo grandes figuras que se transformaron en incansables luchadores en pro del rescate de nuestras tradiciones culturales, es el caso de Raquel Barros, Jorge Cáceres, Valentín Souza, Hugo Cáceres, Aldo Villalón y otros que también hicieron su aporte al rescate, difusión y proyección de nuestro folklore.

El Festival ha contado con el patrocinio de la Organización de Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura, a través de la Comisión de Cooperación para la UNESCO Chile, dada la importancia y trascendencia de un evento que rescata el patrimonio cultural de Chile y el mundo. También tuvo el patrocinio de la IOV, Organización Internacional de Arte Popular, ONG asociada a UNESCO y con sede en Austria que valida internacionalmente al evento sanbernardino en circuitos de festivales de folklore internacionales.

Otro apoyo importante en el desarrollo del Festival es la suma de instituciones como la Cruz Roja, Bomberos de San Bernardo y la Defensa Civil.

LA CARMELITA

Cada año, la actividad más importante que abre y cierra cada versión del Festival es el traslado de la imagen de la Virgen del Carmen, la “Carmelita”, como le dicen los folkloristas devotos que la llevan en andas hacia el altar mayor, debidamente escoltada por feligreses, danzantes y promesantes que expresan su fe mayor, porque el folklore es alegría, canto y música.

El Templo Votivo de Maipú abre sus puertas para presidir la tradicional misa acompañada por cofradías y temas religiosos interpretados por folkloristas que luego acompañan y escoltan a la imagen en su viaje a San Bernardo en medio de bailes de la Tirana, gitanos, pieles rojas, chunchos y chinos. Un espectáculo popular que no detiene su marcha hasta cerrar el ciclo, siempre a mediados de julio.

La Virgen del Carmen, patrona de los folkloristas, es una imagen de madera de unos 80 centímetros de alto, cuya talla original fue traída al país por los conquistadores en el siglo XVI

Feria artesania
RESEÑA

Además del interés que concitan los grupos folklóricos nacionales e internacionales, la Feria Nacional de Artesanía también es un epicentro neurálgico del folklore, en este caso elaborado por las manos de artesanos chilenos y extranjeros que ofrece una variada gama de productos que servirán de muestra vivencial de la rica y heterogénea artesanía nacional como telar, platería mapuche y colonial, tejidos aymarás, artesanía en raulí, piedra toba, conchas marinas, piedra volcánica y combarbalita, flores secas y en madera, talabartería, greda negra de Quinchamalí, ponchos, mantas a telar, cestería en fibra vegetal, crin y coirón, tejidos y bordados, retablos, flores en madera, arpilleras, cerámicas ... y mucho más.

La Feria de Artesanía Tradicional, surge de la necesidad de unir a artesanos y folkloristas, materializándose su primera versión el año 1979, cuatro años después del primer Festival Nacional de Folklore, permitiendo, de esta forma, el encuentro con nuestras raíces tradicionales más puras, las que se han mantenido generación tras generación.
 
Sentimiento, esfuerzo, trabajo y laboriosas manos se manifiestan más allá de lo decorativo funcional.
 

RESPECTO A LA ULTIMA VERSIÓN

La XXXII Feria de Artesanía Tradicional, inserta en esta maravillosa fiesta de canto y danza, como lo es las XXXVI versión del Festival Nacional de Folklore de San Bernardo, así como todos los años, ofrece a sus visitantes un conjunto de piezas únicas, hechas a mano con productos derivados de la naturaleza, ligadas a un lugar o un país, representando el sentimiento colectivo de sus habitantes.
 
Numerosos son los artesanos, 33 en total, que nos visitaron en esta nueva versión de la Feria de Artesanía Tradicional, destacando los trabajos en cerámica, madera, piedra combarbalita, mimbres, lanas de alpaca, cestería en nocha, cueros y orfebrería en plata.
 
A esta hermosa muestra de artesanía se suma el aroma y sabor inconfundible de nuestras recetas chilenas a través de la Muestra Gastronómica, la cual se suma al deleite de los asistentes a la gran fiesta folklórica de nuestra Comuna.

FERIA GASTRONOMICA
RESEÑA


Para no ser menos y demostrarle al mundo el sabor de nuestra comida típica, en 1996, se agregó una muestra de artesanía gastronómica.

En esta instancia, diversos stands de comida típica chilena disponen para el visitante, de las más exquisitas variedades de la mesa tradicional chilena, a los sones del Festival.

En resumen una semana de actividades folklóricas como danza, música, comida típica, nuestra artesanía y

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